Estudiando, leyendo y reflexionando acerca de la sociedad actual, hubo un aspecto que llamó especialmente mi atención: la comunicación. La herramienta fundamental que posibilita que el hombre conforme comunidades y establezca vínculos, respondiendo así a su esencia como ser social.
A simple vista, parece ser una sociedad absolutamente comunicada, con teléfonos, celulares, radios,
mp3, televisión, Internet (que posibilita a su vez muchas otras formas de comunicarnos). Sin embargo, haciendo un análisis más profundo, las dudas acerca de si estas tecnologías favorecían o no la comunicación entre las personas, llegaron inmediatamente.
¿Hasta qué punto las nuevas tecnologías ayudan a una comunicación profunda que suponga un encuentro entre personas y hasta que punto obligan a una comunicación superficial y efímera? ¿Ayudan verdaderamente a crear vínculos sinceros? ¿
Aíslan o acercan? ¿Contribuyen al diálogo fecundo que incentiva el crecimiento personal y comunitario, o actúan como mero entretenimiento, como una distracción que nos mantiene ocupados y nos distancia cada vez más de nosotros mismos y de los demás?
Creo que no es posible encontrar el verdadero rumbo de uno mismo y de una sociedad si no hay comunicación sincera y abierta, y vínculo verdadero entre las partes. Pretendo entonces, a partir de este proyecto, invitar a reflexionar sobre cómo nos estamos comunicando, con qué objetivo, y para llegar a dónde.